Nos tomamos la mañana con mucha calma.
Hicimos un poco de investigación para ir definiendo el siguiente tramo del
camino. Salimos y desayunamos en un Denny's a la vuelta del hotel. Estoy
convencida de que vale la pena salir de vez en cuando de nuestro entorno
cotidiano para observar estilos de vida en otras partes de un mismo país. Es
algo muy interesante. Después de desayunar seguimos camino. Manejamos unas
cuantas horas hasta llegar a Lake Tahoe. Es la segunda vez que voy y no deja de
impresionarme. Ese lugar tiene un encanto especial que no sé cómo describir.
Simplemente es un placer sentarse a contemplarlo. Nos dio hambre y nos sentamos
a comer en un deli en una ciudad llamada Incline Village ya en Nevada. Claro
que a lo largo de este estado uno se encuentra con casinos hasta en los baños
de cualquier establecimiento (está bien, es una exageración, pero no muy
alejada de la realidad). Después de contentar al estómago continuamos. Fue un
tramo muy lento porque yo quería parar cada cinco minutos a contemplar el
paisaje, pero es que bien sé que estos paisajes son únicos y no se tiene la
oportunidad de disfrutarlos así cuando queramos. Las ocasiones son contadas y
hay que aprovecharlas. Después la luz del día se apagó y sólo nos quedó
disfrutar de nuestra agradable compañía. Llegamos a Elko, Nevada, y ahí pasamos
la noche.



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