Tuesday, December 24, 2013

Edición especial

Me asomo por la ventana y veo el cielo azul y las ramas de los árboles sin hojas. Es invierno, aunque en donde estoy no hay tanta nieve para confirmarlo. Hace frío, pero el día está hermoso. Al igual que en los últimos tres años, ésta es una Navidad distinta. Hace muchos años que mis Navidades se volvieron un poco distintas a lo que siempre había sido tan familiar. Creo que mucho tiene que ver con el camino que estoy recorriendo hacia lo que quiero que sea mi destino. Muchas razones llenan estas épocas de nostalgia. Creo que en el fondo nunca he dejado de ser esa niña llena de ilusiones de mis años de infancia; aún así, por alguna razón, estos días mi esperanza crece mucho más. 

Independientemente del circo que sea han vuelto estas fechas en el mundo, en donde ya nadie sabe en realidad por qué hacemos lo que hacemos, creo que es un muy buen momento para reflexionar. En realidad creo que cualquier momento es bueno para reflexionar: junio es tan buen momento como diciembre. Sin embargo creo que hoy los hombres necesitan de recordatorios para salirse de su rutina y hacerlo. Esta época es una de las oportunidades, uno de los más grandes recordatorios. La idea es hacer una reflexión profunda, y no hacerlo sólo por un instante que terminará tan pronto acabe la cena. Hay muchas circunstancias y situaciones que afectan nuestras acciones y sentimientos, pero ¿cómo hemos reaccionado ante estas? Tal vez en el momento que nos toman por sorpresa, no de la mejor manera, pero siempre hay oportunidades para retomar el camino. Creo que la idea principal es ser nosotros mismos y aceptar a las personas de nuestro alrededor como son. Aceptarlas con amor para convivir en paz. Esto es un ejercicio constante, no temporal. Por otro lado debemos reconocer la responsabilidad de nuestras acciones, aprender lo que nos toca y seguir hacia donde decidamos, aceptando siempre que no estamos solos y que independientemente de los problemas que pueda haber con nuestros seres más cercanos, gracias a ellos somos. Intentemos cambiar las malas costumbres y las dinámicas poco sanas. Intentemos ser una verdadera familia, estemos donde estemos.

Sólo es una pequeña reflexión que quería compartir con ustedes. De todo corazón les deseo mucho amor y felicidad. ¡Feliz Navidad!





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